Cada época finaliza con un Pachakuti (500 años) en un cataclismo cósmico, en una revolución cósmica, cuando el mundo se da vuelta. El verbo Kutiy significa volver, regresar, el universo vuelve al desorden para iniciar un nuevo orden, un nuevo ci clo. Los ciclos no son meras repeticiones de lo mismo, sino una nueva forma de ordenarse y armonizar a si misma la Pacha.
Entonces, adelante!
...Y que las ventanas sean grandes para el sol, cuando los almendros
no se pasen de estación. Buscaré más flores ... (L. Aristimuño)
viernes, 31 de diciembre de 2010
Ciclos
Encontrarse de a uno, de a muchos, de a muchas.
Perderse individuos, encontrarse colectivo.
Saberse pasado, transformarse presente.
Reinvertarse, y caminar...
D
Perderse individuos, encontrarse colectivo.
Saberse pasado, transformarse presente.
Reinvertarse, y caminar...
D
viernes, 17 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
Qué lejos el norte
Ahora yo fumo más que vos, ahora vos me enseñas a mí.
Ahora lloro cuando te vas, ahora repito esas palabras.
Quizás seas vos, la parte responsable de mí.
Quizás yo me parezca a vos, aunque haya nacido primera.
Casi siempre tardo un tiempo en descubrir.
Pero no te vayas lejos, volve pa´ el sur que yo te espero.
D
D
jueves, 9 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
De regreso
Se encontraron una y otra vez con las esperanza de que quizás.
Les gustaba pensar que nada había cambiado: esa cara iba a regalarle siempre la más hermosa de las sonrisas, ese compromiso era el origen que hoy la convocaba. Cómo negarlo, el le seguía cantando el mejor de los discursos militantes enardecidos. Pero ya no le alcanzaba.
Serán sus tiempos, dictadores y burócratas, que le advierten que todavía es muy pronto, que le ruegan: “Esta vez, no”.
Es mejor descansar porque aún Saturno no dejó su órbita, es mejor poner una chacarera porque Ismael no va a querer cantar esta vez.
D
El con la misma lucha de siempre, ella escupiendo palabras crueles, recorriendo las mismas pisadas para no mirar hacia atrás.
El movía esas manos y se disculpaba. Ella lo imaginaba, ese hombre alto había sido su Dios.
Les gustaba pensar que nada había cambiado: esa cara iba a regalarle siempre la más hermosa de las sonrisas, ese compromiso era el origen que hoy la convocaba. Cómo negarlo, el le seguía cantando el mejor de los discursos militantes enardecidos. Pero ya no le alcanzaba.
Serán sus tiempos, dictadores y burócratas, que le advierten que todavía es muy pronto, que le ruegan: “Esta vez, no”.
Es mejor descansar porque aún Saturno no dejó su órbita, es mejor poner una chacarera porque Ismael no va a querer cantar esta vez.
D
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